es_ES eu_ES en_US de_DE nl_NL fr_FR
Print this page

Tributo de las tres vacas

Ya queda menos para que bearneses y roncaleses se reencuentren en la cada vez más famosa Piedra de San Martín, o como los del otro lado del Pirineo la llaman, Pierre de San Martin. Será el próximo 13 de julio cuando los alcaldes de los dos valles pongan sus manos sobre las otras encima de la piedra y repitan al unísono "pax avant, pax avant, pax avant".

Se trata de un tributo milenario, el más antiguo de Europa. Se viene celebrando desde 1375 interrumpidamente, debido a que una sentencia arbitral impuso a los bearneses el pago perpetuo de tres vacas por el aprovechamiento de los pastos roncaleses. Atrás quedan esas épocas donde el trueque era muchas veces la principal manera de pago; por eso este encuentro intenta rescatar aquellos valores ya perdidos en nuestra sociedad moderna.
Vestidos con los trajes típicos roncaleses y bearneses, los participantes parecen recién sacados de una foto antigua. Es curioso como por un momento haces atrás en el tiempo y te sitúas en aquella época donde la montaña era muchas veces el único testigo de guerras, pactos y encuentros entre gentes y pueblos.

Es un día bonito; descansar de los casi ya acabados San Fermines y escaparte al Pirineo no viene mal. Encontrarás un agradable ambiente, con jóvenes y mayores vestidos con sus atuendos roncaleses, podrás comprar y degustar el famoso queso roncales, conversar con la gente de este lugar y después de la ceremonia, participar en la animada comida popular.
Es un encuentro donde ambos valles, puntuales siempre, renuevan su voto y así, ya se ha convertido en fiesta de hermandad. Una celebración curiosa que merece la pena ir a ver ya que cada vez son menos las fiestas de estas características que se pueden observar hoy en día